Amado hermano y hermana en Cristo:
¡Qué hermoso es poder palpar en mi vida, la mano de un Padre Todopoderoso que me ama y no me deja ni a sol ni a sombra! Deseo que todo aquel que hoy se está encontrando con estas líneas, pueda experimentar de nuestro Padre Dios la misma protección.
Pero el lector me preguntará: ¿cuál es el método, cuál es el camino, enseñame cómo hiciste Juan José…? Tuve que pasar por muchas para llegar a esta conclusión tan sencilla pero tan onda a la vez: sólo hay que dejarse llevar…
Cuando sientas que lo "vibrante" del mundo ya no te llena…
Cuando te des cuenta que en muchas cosas perdiste el tiempo…
Cuando todo te parezca deficiencia…
Cuando la conciencia te pregunte muy por lo bajo: “¿qué estás haciendo con tu vida?”.Cuando sólo Jesús te quede en pie…
Es hora de salir… ¡Hay qué dejarse llevar!
“quién me ve a mí, ve al Padre…” acá te entrego mi vida Jesús, no son más que cinco panes y dos pezcados…
“…Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”. (Mt. 14, 21).
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